Colitis ulcerosa

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Qué es la colitis ulcerosa y cuales son sus causas

La colitis ulcerosa (CU) es una enfermedad de causa desconocida, crónica e inflamatoria que afecta a la mucosa de la última parte del intestino grueso (recto) y se extiende de forma proximal para afectar una longitud variable del colon.

En los países occidentales las tasas de incidencia de la colitis ulcerosa se estiman en 5-18 pacientes por 100.000 habitantes/año. En España se ha observado un aumento progresivo de las tasas desde 1984 hasta la actualidad.

El daño inflamatorio producido en la mucosa de estos pacientes es inespecífico, y los factores que desencadenan enfermedad incluyen la predisposición genética y factores ambientales, tales como la alteración de las bacterias intestinales y aumento de la permeabilidad intestinal que desregulan la inmunidad intestinal, causando una respuesta inmunológica exagerada que provoca lesión gastrointestinal.

Síntomas de la colitis ulcerosa

Síntomas Digestivos

El cuadro clínico puede ser muy variable y depende de la extensión de la enfermedad y del grado de actividad inflamatoria:

  • La diarrea y la emisión de sangre en las heces son los síntomas más frecuentes.
  • Cuando la inflamación rectal es intensa los pacientes presentan con frecuencia emisión de pequeñas cantidades de sangre y/o moco, aisladas o junto a una escasa cantidad de heces líquidas), además de urgencia defecatoria, incontinencia y tenesmo.
  • El dolor abdominal y los síntomas sistémicos ( fiebre, anorexia y pérdida de peso) son más comunes en las formas más extensas y más severas.
  • El curso clínico suele ser cíclico con brotes intermitentes ,y aproximadamente el 50% de los pacientes tiene más de un brote al año.
  • Durante los brotes agudos el paciente puede estar deshidratado, anémico y presentar alteraciones de potasio.
  • El dolor abdominal intenso, junto con distensión, requiere atención en urgencias.

Síntomas Extraintestinales

La prevalencia oscila entre el 21-36%. se pueden dividir en dos grupos.

  • Unas guardan relación con el curso de la enfermedad: algunas formas de artritis periférica, el eritema nodoso, la estomatitis aftosa y la epiescleritis.
  • Otras aparecen con independencia del curso de la enfermedad: pioderma gangrenoso, la uveítis, la espondiloartropatía y la colangitis esclerosante primaria.

Diagnóstico

El diagnóstico de colitis ulcerosa se basa en una historia clínica y exploración física sugestivas y una combinación de pruebas endoscópicas, microbiológicas, de laboratorio  y pruebas de imagen.

  • Endoscópicas: sigmoidoscopia flexible y colonoscopia, que además permiten la toma de biopsias para confirmar el diagnóstico de la enfermedad.
  • Microbiológicas: examen de heces para excluir una causa infecciosa de la misma. Deben incluir virología, parasitología y toxina de Clostridium difficile.
  • Laboratorio: signos de respuesta inflamatoria aguda o crónica, como aumento de la proteína C reactiva, velocidad de sedimentación globular, glóbulos blancos, anemia y disminución de la albúmina. Los anticuerpos perinucleares anticitoplásmicos (pANCA) suelen ser positivos.
  • Pruebas de imagen: radiología simple de abdomen y TAC abdominal que permiten la identificación de complicaciones.

Tratamiento de la colitis ulcerosa

No existe un tratamiento que cure de forma definitiva esta enfermedad. El tratamiento consiste en diferentes medicinas y procedimientos que ayudan a controlarla y que además, han ido aumentando con los años.

El tratamiento tiene como objetivo intentar controlar la actividad inflamatoria en el brote agudo y evitar la aparición de nuevos brotes. La medicación varía en función de la gravedad de la enfermedad y del tramo de colon afecto.

Dentro de los tratamientos que podemos usar para controlar la inflamación encontramos: salicilatos, antibióticos, corticoides, inmunomoduladores o inmunosupresores., terapias biológicas, granulocitoaferesis y el tratamiento quirúrgico (sobre todo en las complicaciones).

Dieta para la colitis ulcerosa

Los requerimientos nutricionales están incrementados en esta enfermedad. Las causas son diversas: malabsorción, inflamación, combatir la oxidación que se produce, el elevado gasto energético que supone el sistema inmune, el intento del organismo de regenerar la mucosa digestiva…

A todo esto debemos sumarle que la propia enfermedad puede favorecer la disminución de la ingesta: por inapetencia, porque se decide probar dietas desequilibradas, porque las molestias que causa la enfermedad o la medicación conduzcan a un rechazo de la comida… Con todo esto no es extraño que, a veces, nos encontremos con infrapeso y carencias nutricionales.

Por tanto, el objetivo de la dieta debe ser doble: mejorar la calidad de vida del paciente y garantizar una ingesta suficiente y adecuada que cubra las necesidades del organismo.

Dieta durante un brote de Colitis Ulcerosa

En la fase de brote, el cuerpo presenta una quema de muchas calorías para intentar solucionar y desinflamar las zonas afectadas. La alimentación debe ser alta en calorías, alta en proteínas y muy baja en grasas, con un bajo contenido en fibra, antiinflamatoria, hidratante y de fácil digestión.

Los alimentos mejor tolerados suelen ser pescado blanco, pollo, jamón, fiambre de pavo, jamón cocido, arroz blanco, pasta sin gluten, patata cocida, pan sin gluten y huevo. Es conveniente una buena hidratación para recuperar las pérdidas por fiebre, sudor y el consumo excesivo de calorías. .

Se recomienda evitar café, picantes, comidas grasas, alcohol, sorbitol (caramelos, chicles, bebidas light o zero), alimentos ricos en fibra insoluble (rutas con piel, vegetales crudos o cereales integrales), y alimentos con gluten o lactosa pues sus proteínas son de más difícil digestión.

Dieta para Colitis Ulcerosa en fase asintomática

La alimentación de esta enfermedad cuando no es sintomática permite el consumo de otros alimentos como es el yogur y quesos suaves por su escaso contenido en lactosa (una vez por semana).

Se recomienda el consumo de almidón (arroz frío, fécula de patata, plátano macho) y vegetales ya que  ayudan a regenerar la pared intestinal. La introducción de estos alimentos debe ser de forma progresiva y con moderación.

La ingesta de fibra soluble de Plantago ovata (Llantén) y de los germinados de cebada reducen la inflamación y aumentan el tiempo de periodos de remisión, gracias al incremento de la producción butirato por parte de la microbiota. Otras plantas con este tipo de fibras son el malvavisco y la malva, que se pueden tomar en infusión.

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