La diástasis de rectos es una condición médica que implica la separación anormal de los músculos rectos del abdomen. Este fenómeno es más común en mujeres que han pasado por múltiples embarazos, aunque también puede ocurrir en hombres y personas con sobrepeso u obesidad. La diástasis se asocia con una debilidad en la pared abdominal, lo que puede resultar en una distensión visible y falta de soporte adecuado para los órganos internos.
¿Que síntomas da una patología de la diástasis de rectos?
Los síntomas de la diástasis de rectos pueden variar en severidad, pero algunos de los más comunes incluyen:
Esto es especialmente notable en la parte central del abdomen, donde puede aparecer una protuberancia que se hace más evidente al toser, levantar pesos o realizar actividades físicas. Esta zona puede sentirse blanda o flácida al tacto.
Muchos pacientes reportan sensaciones de pesadez, tirantez o dolor en la región abdominal, especialmente después de actividades físicas. Esto puede ser resultado de la tensión en el tejido conectivo que rodea los músculos.
Los pacientes pueden experimentar problemas para realizar movimientos que requieren la activación de los músculos abdominales, como levantarse de una posición sentada, flexionarse o incluso durante ciertos ejercicios físicos. También es frecuente que asocie dolor lumbar.
Aunque la diástasis de rectos no suele ser una urgencia médica, sí que puede ir empeorando con el tiempo y afectar cada vez más a la calidad de vida.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico de la diástasis de rectos generalmente es clínico y se lleva a cabo mediante una evaluación física. Los médicos podemos emplear maniobras específicas, como pedir al paciente que realice un esfuerzo abdominal mientras están acostados, para observar la separación de los músculos. Es frecuente que la diástasis de rectos se asocie a hernias de la pared abdominal. En algunos casos, si el diagnóstico no es claro o hay sospechas de complicaciones asociadas, se puede recurrir a pruebas de imagen, como ecografías o TAC.
Recientemente en IQL hemos incorporado tecnología para reconstrucción 3D. En casos seleccionados, esta tecnología nos permite tener una visión preoperatoria para una planificación óptima.
¿Qué tratamientos hay para la diástasis de rectos?
El único tratamiento realmente curativo para la diástasis de rectos es la cirugía. Existen diversos abordajes para operar la diástasis de rectos, aunque en el IQL abogamos por la técnica laparoscópica REPA. Este procedimiento quirúrgico implica varios pasos:
- Acceso laparoscópico: Se realiza a través de pequeñas incisiones, generalmente de 0.5 a 1 cm, en el abdomen, lo que minimiza el trauma y reduce el dolor postoperatorio. El uso de una cámara laparoscópica permite al cirujano visualizar el área con detalle sin necesidad de una gran incisión.
- Realongación de los músculos: Durante la cirugía, el cirujano reposiciona los músculos rectos en su lugar adecuado y los sutura para cerrar la separación. Este procedimiento no solo restaura la apariencia del abdomen, sino que también mejora su función.
- Uso de mallas: se pueden emplear mallas para proporcionar un soporte estructural adicional a la pared abdominal. Sin embargo, a pesar de sus ventajas, la malla no está exenta de complicaciones. Por ello solemos evaluar la situación y decidir conjuntamente entre el paciente y el médico la necesidad de malla de forma individualizada y personalizada.
Recuperación posterior
La recuperación después de una cirugía laparoscópica REPA es generalmente más rápida y menos dolorosa que en las cirugías abiertas tradicionales. Por lo general, la estancia hospitalaria se acorta a 1 día, y muchos pacientes pueden comenzar a tomar dietas líquidas el mismo día de la intervención. Las primeras semanas post cirugía son cruciales para evitar complicaciones, en las que está indicado llevar fajas abdominales y body. Las actividades diarias y el retorno al trabajo o entrenamiento ligero suelen ser posibles en un período de 3-4 semanas. Todos los detalles se explican en las visitas presenciales con el cirujano.