Hígado y metástasis hepáticas

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METÁSTASIS HEPÁTICAS

Las metástasis en el hígado o enfermedad hepática secundaria, consisten en depósitos tumorales en el hígado. Estas células vienen con frecuencia de tumores localizados en el colon o en el recto.  Hasta un 60% de pacientes con cáncer de colon puede desarrollar metástasis con el tiempo, de ahí la importancia de realizar una técnica adecuada en la cirugía del cáncer de colon. La metástasis puede ocurrir a la vez que la aparición del tumor primario o meses, incluso años, después.

Ante las metástasis en el hígado, el paciente puede permanecer asintomático o presentar síntomas vagos como fatiga, cansancio, falta de apetito, perdida de peso inexplicada, dolor abdominal, nauseas, fiebre o febrícula o adquirir un tono amarillento en la piel (ictericia).

¿Cómo se pueden diagnosticar las metástasis en el hígado?

Para su diagnostico precoz es imprescindible un seguimiento estrecho de los pacientes tras la primera cirugía. Para ello, en IQL ofrecemos un estricto protocolo de seguimiento cada 3-6 meses, incluyendo todas las pruebas diagnosticas necesarias para la detección de la enfermedad en caso de que se disemine. En dicho protocolo incluimos tanto analítica seriadas con marcadores tumorales (CEA) así como técnicas de imagen como la tomografía computerizada o  TAC y Ecografía o más especificas para el estudio del hígado como la resonancia magnética o para la detección de enfermedad diseminada como el PET. Además estas técnicas nos permitirán si es preciso realizar biopsias, para poder alcanzar un diagnostico preciso. Gracias a ellas también podremos distinguir las metástasis hepáticas de otras enfermedades benignas del hígado. Este completo estudio permite estudiar la enfermedad y definir su numero, tamaño y localización así como su relación con vasos y estructuras biliares, lo que nos facilitara elegir la opción de tratamiento más adecuada.

¿Tienen tratamiento?

Su tratamiento ha cambiado enormemente en los últimos años. La capacidad de tratar las metástasis de hígado dependerá del estado del tumor primario, de su localización y del número de metástasis. Por este motivo, un diagnostico precoz y un estudio pormenorizado, son imprescindibles. Un equipo multidisciplinar estudiará cada caso de forma individual, desarrollando el plan de tratamiento más adecuado para cada caso. En pacientes seleccionados, la cirugía será el tratamiento indicado para la eliminación de las metástasis. En otras ocasiones sera preciso administrar quimioterapia de forma oral o intravenosa. Existe un grupo de pacientes en los que no sera posible la curación, aunque si contener la enfermedad, consiguiendo aumentar la esperanza de vida.

CIRUGÍA DEL HÍGADO

El hígado en uno del los principales órganos sólidos del cuerpo. Se sitúa en la región superior derecha del abdomen y se subdivide en derecho e izquierdo. Esta compuesto por hepatocitos, cuya función consiste en procesar nutrientes que se absorbieron en el intestino, eliminar productos tóxicos de la sangre, producir bilis que ayudara a digerir los alimentos y producir proteínas que ayudan al proceso de coagulación

La enfermedad hepática puede ser benigna como la presencia de quistes hepáticos, hemangiomas etc, cuyo tratamiento dependerá del tamaño de la lesión, de la localización y de la sintomatología, o malignos como son las lesiones procedentes de cánceres localizados en otros órganos (mestástasis hepáticas) o cánceres primarios del hígado como el carcinoma hepatocelular. En ocasiones, los tumores del hígado aparecen sobre hígados ya enfermos, como cirrosis o hepatitis B o C. Por este motivo, es muy importante el seguimiento de los pacientes para la detección precoz de posibles cánceres.

Tipos de cáncer en el hígado:

  • El carcinoma hepatocelular. Es el más frecuente de todos los cánceres en el hígado, especialmente en hombres entre 60-70 años. Suele originarse sobre hígados ya enfermos
  • Colangiocarcinoma intrahepatico. Es el segundo en frecuencia. También es más frecuentes sobre hígados ya enfermos por hepatitis B o C, colangitis esclerosante primaria o NASH. Se origina sobre los conductos biliares que atraviesan el hígado
  • Carcinoma fibrolamelar: Más frecuente en gente joven a los 20-30 años, igual en hombres que en mujeres. Es una forma menos agresiva de carcinoma hepatocelular.

Existen una serie de factores de riesgo relacionado con el desarrollo de enfermedad en el hígado:

  • Hepatitis B o C. Los pacientes en los que esta infección es crónica presentan predisposición a canceres primarios en el hígado
  • Cirrosis causada por el exceso de alcohol
  • Hígado graso no alcohólico/Esteatohepatitis no alcohólica. Presente en gente con sobrepeso u obesidad, diabetes tipo II o síndrome metabólico.
  • Hemocromatosis.
  • Ingesta de arsénico que puede estar presente en el agua o en productos químicos como algunos plásticos.

¿Que síntomas puedo tener?

Estas enfermedades del hígado pueden cursar asintomáticas. Cuando producen síntomas estos pueden ser dolor abdominal, nauseas, cansancio, perdida de peso, falta de apetito, fiebre o coloración amarillenta de la piel (ictericia)

¿Cómo se diagnostican?

Las enfermedades benignas del hígado, son en muchas ocasiones, hallazgos que encontramos cuando nos hacemos una exploración por otro motivo.

En pacientes que aun no han desarrollado la enfermedad pero que tengan importantes factores de riesgo, recomendamos un seguimiento estrecho por ecografía. La ecografía seria la primera prueba a realizar para distinguir lesiones benignas y malignas. Nos puede a su vez a vez a realizar biopsias hepáticas, que en ocasiones son imprescindibles para el diagnóstico. En ocasiones, la biopsia no es posible por ecografía ni TAC y se precisa de cirugía a través de laparoscópica, para obtener una muestra de calidad para completar el estudio.

En el estudio inicial se solicita una analítica para estudiar la función hepática a través de la bilirrubina y las transaminasas y las alteraciones en la coagulación. Además nos permite solicitar marcadores tumorales como la alfa fetoproteina, relacionado con el carcinoma hepatocelular.

Cuando existe sospecha de enfermedad se recomienda estudio por tomografía computerizada -TAC- o más especifico por resonancia magnética -RMN- para poder localizar las lesiones, su número y su tamaño, y poder optar por el tratamiento más adecuado. También nos permite estudiar su relación con el resto de tejidos y órganos y con las estructuras vasculares, de cara a una posible intervención. Radiólogos con alta experiencia pueden asociar doppler a la ecografía hepatica para un estudio detallado de los vasos y su relación con la enfermedad.

¿Cómo será el postoperatorio?

El tiempo de ingreso y la evolución posterior varia mucho según el tratamiento realizado. Por lo general, si la cirugía se pudo hacer por laparoscopia, la estancia hospitalaria se reduce y el control del dolor es mejor. Se suele reincorporar la dieta oral de forma temprana, puesto que en estas cirugías no se actúa sobre el intestino. Es frecuente que usted se encuentre cansado tras la intervención, y durante las 2 primeras semanas. En ocasiones se detecta anemia, que en caso de ser leve se tratara con tratamiento con hierro, o con transfusión en los casos más graves. Recomendamos una vida tranquila, sin realizar esfuerzo intensos ni coger peso o hacer deporte durante 4-6 semanas

¿Es necesario un seguimiento?

Un seguimiento estrecho es imprescindible en todos los pacientes que tuvieron un cáncer en el hígado. Es preciso un trabajo coordinado multidisciplinar, donde los diferentes especialistas alternaremos estudios de laboratorio, con estudio de la función hepática y la coagulación, y pruebas de imagen como ecografías o resonancias magnéticas. En IQL se ofrecen radiólogas altamente experimentados, puesto que el hecho de haber realizado tratamientos previos sobre el hígado, dificulta la evaluación de las pruebas posteriormente. La finalidad es la detección precoz en caso de aparecer nuevas enfermedades o recidiva de las previas.

¿Que tratamientos hay?

Un estudio pormenorizado realizado por los mejores especialistas, es imprescindible para optar por el mejor tratamiento.

Las enfermedades benignas sólo se trataran en caso de gran tamaño, hemorragia o dolor abdominal, dado el escaso riesgo de malignizar que presentan la mayoría de ellas como el adenoma o el hemangioma.

La posibilidad de cirugía viene determinada por el tipo de lesión, su situación en el hígado y su relación con los vasos. Un equipo especializado y con alta experiencia en cirugía del hígado, valorara cada caso a nivel individual para ofrecer el mejor tratamiento, tanto quirúrgico como quimioterápico o por radiología intervencionista si fuera preciso. La realización de la cirugía no sólo depende del hígado enfermo, si no de como se encuentra el resto del órgano (si hay suficiente hígado sano, si tiene cirrosis, etc). Para evaluar el resto del hígado, utilizamos tecnología avanzada que nos permite realizar volumetrías, reconstrucciones tridimensionales, etc

De acuerdo con el tipo de lesión y su localización, algunos pacientes podrán beneficiarse de técnicas mínimamente invasivas como la laparoscópica. Así, a través de pequeñas incisiones, la lesión en el hígado podrá ser extirpada reduciendo la hemorragia y mejorando el dolor postoperatorio, con una reincorporación más rápida de los pacientes a la actividad social y/o laboral.

En ocasiones la complejidad de la enfermedad o las condiciones de base del paciente hacen imposible el uso de la laparoscópica. Sólo en estas situaciones se realizará cirugía abierta, a través de una incisión en el abdomen, realizada generalmente por debajo de las costillas.

En este tipo de cirugías, el paciente generalmente sale de quirófano con drenajes que nos permiten a los cirujanos descartar hemorragias, infecciones o fugas de bilis. Generalmente son cirugía complejas que requieren un ingreso en la unidad de cuidados intensivos, al menos las primeras 24-48h.

Según el estadio de la enfermedad, en ocasiones trabajaremos de forma conjunta con un equipo cualificado de oncólogos médicos. Gracias a ellos seleccionáremos los pacientes que se beneficiaran de la quimioterapia, sola o en combinación con la cirugía para mejorar sus resultados. Un ejemplo es el colangiocarcinoma, donde le paciente se beneficia a veces de combinaciones de fármacos como la gemcitabina o el cisplatino.

En ocasiones, la localización o el tipo de lesión, hacen imposible su resección. Para casos seleccionado se necesitara de radiologia intervencionista, gracias a la cual realizaremos punciones percutáneas de dichas lesiones para realizar radiofrecuencia o microondas. Estos tratamientos consiguen un control local de la enfermedad, que puede permanecer así estable durante largo tiempo

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